M.C. Escher

MAURITS CORNELIS ESCHER

Maurits Cornelis Escher, artista finlandés conocido por sus grabados xilográficos y litográficos que tratan sobre sobre figuras imposibles, teselados y mundos imaginarios. Su obra experimenta espacios paradójicos que desafían a los modos habituales de representación. Escher  trata de engañar a nuestros sentidos. Según él, sus obras consisten básicamente en la “división regular del plano” y en la convivencia simultánea, aparentemente imposible pero real, de conceptos antagónicos como dentro-fuera, cóncavo-convexo, arriba-abajo, etc.

Con Escher la lógica que creemos dominar queda hecha pedazos. Cuando miramos sus cuadros volvemos a ser niños aprendiendo lo más primario, pues nos obliga a realizar un esfuerzo adicional para comprender los engaños visuales, las perspectivas imposibles y los planos cambiados.

Ver POSIBLE, lo que todo el mundo ve IMPOSIBLE

Las emblemáticas Mano con esfera reflectante, Relatividad, y Belvedere son algunas de las más de 200 obras que pueden verse en la exposición Escher que acoge el madrileño Palacio de Gaviria hasta el 24 de SEPTIEMBRE de 2017. Las creaciones del visionario holandés Maurits Cornelis Escher (1898-1972) han marcado las mentes de los científicos y el imaginario de los diseñadores, además de haber ejercido una fuerte influencia en el mundo del arte. Su visita a la Alhambra cambió radicalmente su pintura” Bajo el comisariado de Mark Veldhuysen, responsable de la M.C. Escher Company, y Federico Giudiceandrea, un coleccionista experto en la figura de este artista, la muestra que dirige Arthemisia repasa la carrera de Escher desde su etapa italiana, pasando por su relevante viaje por Granada y culminando con sus célebres figuras geométricas.

Hijo de un ingeniero hidráulico y fallido estudiante de arquitectura, Escher murió a los 73 años en un hospicio para artistas, ni rico ni famoso, pero su legado terminó moldeando el pensamiento científico y la iconografía moderna, de la moda a la música, pasando por el cine, donde David Bowie fraguó su propia Casa de escaleras en Dentro del laberinto (1986). Escher se formó en la Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas de Haarlem, donde aprendió los rudimentos de la escultura. De esta época es fundamental el encuentro en 1919 con el profesor de artes gráficas Samuel Jessurun de Mesquita.

 

Escher (ca. 1971)

M.C. Escher nunca llevó una vida pública demasiado llamativa, a diferencia de otros muchos artistas de vanguardia, como los surrealistas, con cuya obra tan a menudo se le ha relacionado. Su contacto con otros creadores era atípico, y prefería intercambiar impresiones con gente como el geómetra H.S.M. Coxeter o el matemático Sir Roger Penrose (la correspondencia que mantuvo con ambos será expuesta también en la muestra). De hecho, le resultaba fastidiosa la luz pública y vendía carísimas sus obras en un inútil intento de que no se difundieran demasiado. Tal fue su voluntad de rehuir la fama internacional que llegó a rechazar una oferta de Mick Jagger para diseñar una portada de los Rolling Stones.

Escher prefirió, antes que entrar en el mercado del arte (y obtener un jugoso beneficio de ello), viajar y dejar que su obra se viera influida por las excentricidades arquitectónicas de otros lugares. Con 24 años, en 1922, hizo un extenso viaje por Italia y España, conociendo Madrid, Toledo y Granada, y que le marcaría profundamente. Siempre destacó que La Alhambra de Granada tuvo una importantísima influencia en su obra. En Italia Escher conoció a su mujer y tuvo a su primer hijo, pero el ascenso del fascismo de Mussolini le hizo mudarse a Suiza, primero, y luego a otros países. Quería que su obra estuviera absolutamente limpia de cualquier tipo de mensaje político o social. Posiblemente, esa cristalina ausencia de mensaje, ese recrearse en la mera plasticidad visual es uno de los secretos de su asombrosa atemporalidad.

El campo italiano y el palacio de la Alhambra en Granada del siglo XIV impresionaron profundamente al joven artista: lo que aprendió allí tendría fuertes influencias en muchos de sus trabajos, especialmente en los relacionados con la partición regular del plano y el uso de patrones que rellenan el espacio sin dejar ningún hueco. “Su visita a la Alhambra cambió radicalmente su pintura, dejó los paisajes por los interiores y su obra se volvió más intelectual”, comenta el coleccionista italiano Federico Giudiceandrea. Con la Segun da Guerra Mundial, sin embargo, el artista se establece en Baarn, Países Bajos, donde el artista vivió hasta 1970.

Mano con Esfera Reflectante

Litografía, 1935. Autoretrato de Escher sobre una esfera reflectante. En esta obra combina el mundo imaginado del dibujo con el mundo real. Se dibuja a sí mismo sosteniendo una esfera, pero ese dibujo tridimensional que incluye su mano y la esfera-espejo es únicamente tinta sobre un papel plano en realidad. Aunque la esfera parece reflejar a Escher y a la habitación que le rodea con todo lujo de detalles, en realidad no muestra a Escher dibujando, porque su mano izquierda está apartada. Tal vez Escher está sugiriendo sutilmente que la realidad no es tal y como parece percibirse, y que el mundo que nos rodea está a veces entre lo imaginado y lo real.

Day and Night (Día y noche), 1938

Dos campos de cultivo simétricos, uno nocturno y otro diurno, que se convierten en aves blancas y negras que los sobrevuelan en formaciones contrarias. Al tiempo, los huecos entre las perfectas bandadas se difuminan y se convierten en los pájaros de signo contrario y en los campos del lado opuesto. Una prueba más del dominio de Escher de la “partición regular de la superficie”, y donde hace algo que los artistas del Islam, como los arquitectos de la Alhambra que tanto le influyeron, tenían prohibido: introducir en su obra figuras reconocibles y extraídas del mundo real.

Metamorfosis

Existen tres obras de Escher distintas bajo el mismo nombre, numeradas como I, II y III, bastante separadas en el tiempo y fáciles de distinguir:

Metamorphosis I – 1937 : es la primera obra de esta serie, muestra una transición gradual que empieza con las casas de un pequeño pueblo (Atrani, en Italia) que se difuminan suavemente a través de un breve patrón geométrico que finalmente queda transformado en un muñeco.

Metamorphosis II – 1939-1940 : es mucho más elaborada y la más conocida: a ambos lados están las palabras metamorphose y un tablero de ajedrez se convierte en insectos, pájaros, peces y finalmente en el pueblecito de Atrani, que se metamorfosea en bellas piezas de ajedrez tridimensionales, de vuelta al principio. Se puede ver esta obra completa como un panorama en movimiento en Metamorphose II [Java]. Es un gigantesco mural , el original mide 4 metros de largo y 20 cm. de alto y es un grabado en madera en negro, verde y marrón, compuesto de 20 bloques (en algún sitio se mencionan 23) de tres hojas cada uno, un formato realmente atípico y desproporcionado. La obra muestra la metamorfosis o transformación gradual de unas formas en otra, un tema recurrente de Escher, con insectos, pájaros y peces, llevado aquí al límite con total maestría. La imagen reproduce también diversos efectos de partición regular del plano. Los cubos se transforman en un pueblo y posteriormente en piezas de ajedrez sobre un tablero. Hasta la posición de la partida permite realizar cierto análisis: a pesar de que el rey negro está amenazado de muerte a la izquierda del tablero, la dama negra acaba de dar jaque a al rey blanco, por tanto es turno de las blancas. La continuación es sencilla: torre blanca captura a dama (forzada), caballo negro a f2, jaque mate. Finalmente, el cuadro se completa con una nueva metamorfosis que completa el ciclo hasta regresar a la imagen original.

 

Metamorphosis III – 1967-1968 : podría decirse que es una variante mejorada de la anterior, sin duda menos conocida .También es una de las últimas obras de Escher y la más grande en tamaño. Comienza exactamente igual que la II, pero junto a los motivos previos añade nuevos patrones como barcos, caballos o unos curiosos «sobres de correos con alas». El grabado en madera original mide 6,80 metros por 20 cm y está compuesto de 33 bloques.

Pudo reproducirse como un gran mural en la oficina de correos de La Haya:

Escher: Metamorphosis III (1968) Kerkplein, La Haya. Esta versión mural aparece marcada en el libro The World of M.C. Escher como Metamorphosis aunque en realidad es Metamorphosis III (obsérvense los caballos centrales). Estaba ubicada originalmente en la oficina postal de Kerkplein en La Haya.

En las imágenes antiguas parece apreciarse bastante bien que el dibujo es plano y está sobre una pared también plana. Tal vez la obra original era plana y la que se ve en las fotos actuales es una reproducción o  tal vez coexisten varios originales y reproducciones (incluso en distintas oficinas de correos) y unos sean ondulados y otros no, dependiendo de su entorno.

Reptiles, 1943

Más versiones con componente creativo/artístico de la clásica cinta de Moebius, y de nuevo inspirados en los techos de la Alhambra. En este caso, combinándose con otra obsesión clásica de Escher: los patrones matemáticos e infinitos plasmados en dos dimensiones. El empleo de la mesa de escritorio del propio Escher (con, entre otras cosas, un dodecaedro metálico y un libro de zoología) permite jugar con la representación con volumen de los objetos y un dibujo que justifica el empleo del patrón y lo que Escher llamaba “división regular del espacio”. Hay una anécdota muy significativa relativa a este dibujo que ilustra qué quería decir muy a menudo Escher con su obra. Recibió la llamada de una mujer que le felicitó por el significado de la ilustración, que ella entendía como una alegoría de la reencarnación. La prueba: el claro contenido espiritual del grabado, donde se puede ver una carterita con el bíblico nombre de Job. En realidad, tuvo que reconocerle Escher, se trata de un librillo de papel de liar tabaco de la marca auténtica JOB.

Eye (Ojo), 1946

Una obra relativamente inusual en Escher, de estilo simbólico o alegórico, que a modo de ‘memento mori’ lanza al espectador una reflexión sobre la muerte y su relación con quienes aún damos tumbos por este plano de la existencia. Escher dibuja su propio ojo reflejado en un espejo del baño, pero en vez de autorretratarse como hace tan a menudo, decide colocar un cráneo para recordarnos que “todos acabamos frente a frente con la muerte, lo queramos o no”.

Drawing Hands, 1948

Una extraña cinta de Moebius (que Escher también dibujó en repetidas ocasiones), es decir un loop infinito y circular, pero con una interpretación donde entra en juego el tema de la creación artística. Aquí, una mano dibuja en un papel a otra mano que, a su vez, está dibujando a la primera mano. Una paradoja creativa que ha llegado a relacionarse con ciertos códigos de programación informática, que por supuesto Escher desconocía en su momento.

Relatividad

Litografía, 1953. En esta ocasión, con lo que juega Escher es con la gravedad, que se perturba apaciblemente en esta compleja construcción arquitectónica. Los paseantes de esta especie de plazoleta con múltiples centros de gravedad permanente, por citar a los clásicos, parecen ignorantes del vertiginoso panorama general que refleja Escher. Sin embargo, todo tiene su lógica: hay tres fuentes gravitatorias en el cuadro, cada una de ellas con relación ortogonal con las otras. Y cada personaje tiene uno de esos núcleos de gravedad asignado, y parece ignorar al resto. O como dice Escher, “dos habitantes de mundos distintos no pueden andar sobre el mismo suelo, estar sentados o de pie, ya que no coinciden las ideas que tienen de lo que es horizontal o de lo que es vertical”. La cosa se complica con las escaleras: hay siete, pero no tienen un centro gravitatorio asignado, lo que da pie a fenómenos como la escalera superior, donde se emplean ambas caras de cada escalón.

Bond of Union (Banda sin fin), 1956

Una de las obras más famosas de Escher es también una relativamente inusual, ya que combina la observación de la realidad (un retrato de sí mismo y de su mujer) con la plasmación visual de un problema técnico (el dibujo de formas tridimensionales) y cierto simbolismo en cómo las bandas se entrecruzan, de todos los sitios posibles donde pueden hacerlo, por las frentes de las cabezas. Escher lo explicaba así: “Como banda sin fin que entrelaza las dos frentes, representa la unidad de lo dual. La impresión de corporeidad la refuerzan unas esferas que flotan enfrente, detrás y dentro de los huecos rostros”.

Circle Limit III (Límite circular III), 1959

Uno de los trabajos visualmente más complejos de Escher, que él mismo describió así:

“Las líneas señalan las rutas por las que las filas de peces van de lo infinitamente pequeño a lo infinitamente pequeño de nuevo, pasando por su tamaño máximo”

Es decir, un trabajo de geometría hiperbólica. Escher se inspiró en su visita de 1936 a la Alhambra granadina y en el trabajo del geómetra H.S.M. Coxeter. Ofrece con esta obra un asombroso trabajo de precisión matemática y simétrica, estudiable en profundidad no solo en términos artísticos, sino también numéricos.

Cascada

Litografía, 1961. La cascada de Escher es tal vez la más popular representación de un móvil perpetuo o «máquina de movimiento perpétuo». Ni la ley de la gravedad ni la segunda ley de la termodinámica parecen aplicarse a esta construcción por la que el agua baja continuamente, moviendo el molino. El dibujo está excelentemente realizado y adornado con un par de formas matemáticas en lo alto de las torres y un jardín imaginario procedente de bocetos anteriores.

Belvedere

Litografía, 1958. Es una de las más populares obras arquitectónicas imposibles de Escher, un extraño edificio por el que suben y bajan varios personajes, en una escena un tanto surrealista, que en bocetos anteriores era incluso más «fantástica». Uno de los protagonistas sostiene un cubo imposible mientras el esquema de construcción está en el suelo. Dos de ellos suben por una escalera que está dentro y fuera a la vez. Resulta interesante que este tipo de figuras imposibles pueden construirse y «fotografiarse» en tres dimensiones para conseguir los mismos efectos.

Ascendiendo y Descendiendo

Litografía, 1960. «Escaleras arriba y escaleras abajo» unos monjes suben y bajan a la vez por la misma estructura del edificio, sin que ninguno de los dos grupos parezca estar haciendo algo distinto a lo que realmente se ve. Sin embargo, ese ascenso o descenso infinito es claramente imposible, aunque el espectador no puede encontrar la inconsistencia por mucho que mire la imagen. ¿Qué sucedería de lanzar una pelota escaleras abajo? Esta idea está basada en el modulo de escalera imposible creado por Roger Penrose, un físico y matemático británico que también exploró el mundo de los objetos imposibles y la partición regular e irregular del plano.

+info:

 M.C. Escher 

 

Family
M.C. Escher was born on 17 June 1898 as the fifth son from the second marriage of George Escher with Sarah Gleichmann. From remarks by Escher’s father, it is clear that M.C. Escher’s birth in 1898 was something of an accident; his wife very much wanted another daughter. Maurits Cornelis was named after one of his mother’s grandfathers. When he was small, his official name was changed by the family to the familiar ‘Maukie’, later becoming Mauk, a name that would also be used by his friends.
Escher’s father, George Arnold Escher, was a hydro mechanical engineer and one of the eight Dutch ‘Watermen’ who worked in Japan between 1873 and 1878 at the invitation of the emperor. After returning to the Netherlands, his father ultimately became, in 1890, Chief Engineer Second Class at the Ministry of Water in Leeuwarden. He rented the Prinsessehof house for his family, where he had his office at home.

Youth
In 1903, the family moved to Arnhem. Mauk had a happy childhood despite suffering many illnesses. When he was seven (in 1905), he spent quite some time in a kind of children’s convalescence centre in Zandvoort to build up his strength. Like the other sons, Escher received a broad education, including carpentry and piano lessons, and there was a telescope on the flat roof of the house that he and his father frequently used. But drawing and painting were his real passions even at an early age.
Despite the age difference between Mauk Escher and his brothers, there was a close bond between them. For their parents’ 25th wedding anniversary in 1917, he designed the sons’ combined present; a silver comb that was created by a silversmith in Arnhem. Escher was then just 19.
The bond between the brothers remained close. Later, his brother Berend, professor of geology and subsequently rector of the University of Leiden, kept him informed about the latest scientific literature in the field of crystallography.

In 1912, M.C. Escher went to secondary school in Arnhem. There he met his life-long friends Roosje Ingen Housz, Bas Kist, Jan van der Does Willebois and his sister Fiet. School did not interest Escher; he stayed down in the second class and in 1918 failed his final exams. Through his father’s connections, he was nevertheless accepted as a first year student at the Technical University in Delft. His parents hoped that he would become an architect. They would have liked him to learn ‘a real profession’ rather than, as Mauk wished, to become an artist. In February 1919, Escher visited Richard Roland Holst, artist and teacher at the National Academy in Amsterdam. He advised him to work with wood.

Education
As a compromise to his parents, Maurits Cornelis Escher started in September 1919 at the Haarlem School of Architecture and Decorative Arts. He enrolled in the architecture department, but within a week he showed his work to the graphics arts teacher, Samuel Jessurun de Mesquita. He advised him to switch to the graphics arts department. The director of the school, H.C. Verkruysen, agreed. After a discussion with Jessurun de Mesquita, his parents consented: Mauk could become a graphics artist.
One of the objections Escher’s father had against his son’s choice of profession was that he suspected he would not be able to support himself later in his life. This certainly appears to be the case after his education. Escher’s parents – and after his marriage in 1924 also his parents-in-law – supported M.C. Escher’s family. Father Escher helped all his sons when it was needed. In this sense, his support of Mauk was not exceptional.
Even before his international breakthrough after the Second World War, Escher had always earned his money through selling his prints. It was, however, not enough to be able to maintain his family. He regularly received such commissions as a wooden intarsia panel (see techniques file) for the restored city hall in Leiden in 1940-41, postage stamps and bookplates. He produced illustrations for his friends’ books or commissioned by others, and the Dutch government asked Escher to produce woodcuts of Delft in 1938 (Lnr N399 and 311 to 319). Escher had regular exhibitions in the Netherlands and in Italy (see list of exhibitions) that were positively received.

Travel and marriage

After his time at college in Haarlem, Escher made several long trips to Italy and, in 1923, to Spain. This is where he first visited the Alhambra in Granada where he saw the Moorish tiles with their running decoration. In 1923, Escher met the Swiss family Umiker in the Italian town of Ravello. He fell in love with their youngest daughter Jetta. In the coming years, there was contact between both families which ultimately led to the consent to a marriage on 12 June 1924 in Viareggio in the presence of all the parents.
In the summer of 1925, Escher and Jetta took on an apartment in Rome. Every spring, Escher made a long journey through a different part of the country; Calabria, Sicily, the Abruzzi and the coast around Naples. And he also visited Corsica in 1928 and 1933. George was born in 1926 and Arthur in 1928. By 1938, the Eschers had moved to Ukkel, close to Brussels, where their son Jan was born. Even after his marriage, Escher continued to make his journeys through Italy, and also to North Africa and Spain, sometimes with and sometimes without Jetta.

 

Exhibition

In February 1924, Escher held his first Dutch exhibition at the Sunflower Gallery in The Hague. His work was extolled in Elsevier’s Monthly of June 1924. Escher began his first lithograph on July 14 1926 when he and his wife were visiting Escher’s parents in The Hague, after which he took the stone back with him to Rome to continue work on it.
In the coming years, he exhibited regularly in Italy and the Netherlands, including at Pulchri in The Hague, in Amsterdam, Leeuwarden and Utrecht. But also in Rome, and in 1934 a print of an Italian landscape even won third prize at the “Exposition of contemporary Prints” at the Chicago Art Institute.

 

Moving home
From Rome, the family left on the 4th of July for Switzerland. Arthur had been diagnosed with tuberculosis. Initially they chose Switzerland but in 1937 the family moved to Ukkel near Brussels. Finally they settled in Baarn in 1941. In 1955, Escher would move house once again within Baan. He went to live in the Rosa Spier nursing home in Laren (North Holland) in 1970.

Other reality
In his Italian period (1924-1935), Escher mainly produced prints that were close to reality. These works consisted of drawings that he made in the countryside. The drawings were later turned into prints on his worktable. It was here that reality was changed into art and here that the difference between reality and realistic art came about. Each work of realistic art is an artist’s vision of part of reality. The work of art became his reality that had no one-to-one correspondence with the reality of the location.
In the works Escher produced after 1935, the connection between direct perception and the work of art is distinctly lost. The constructions Escher creates, such as Belvedere, Drawing Hands and the Waterfall, can exist within art but not in reality. Although the works make sense in the details, Escher was able to connect these various details with each other in a subtle way so that an impossible reality ultimately arises.
From remarks by Escher, it appears that his perception of nature in Italy – the true reality – and his way of looking at it for his later works were not as far apart as is generally assumed. Escher says in 1963: “The element of enigma which he (M.C.E.) wishes to focus attention on must be enveloped, be veiled by a commonplace, familiar to everyone, everyday self-evidence. This true to nature, plausible environment to any superficial observer is essential to bring about the desired shock”. From “The Impossible”, a lecture held on 5 November 1963 (Magic of MCE page 113).
From his vision, Escher uses stylistic elements that he was already investigating in Italy, such as the double perspective line, tessellation and a single reflection. His later works add Metamorphosis, which can also be viewed as a derivation of tessellation, the idea of eternal motion or cycle and Escher’s quest for a representation of infinity. Thus the other world of M.C. Escher in which impossible things have apparently become possible gradually emerges.

Fame
In 1951, the American professional magazine The Studio wrote about his work. Then the two international general interest magazines Time and Life covered Escher’s work. This created great interest in America. Escher received requests for new prints, Day and Night was particularly loved. Escher later complained that he had to print more than 600 copies of it. In 1961, E.H. Gombrich wrote about Escher’s work in the Saturday Evening Post.
Escher also now had exhibitions at the Stedelijk modern art museum in Amsterdam (as part of an international Mathematics Conference) and in America and Great Britain. Finally, in 1968 at the Council of The Hague Museum, Escher’s first retrospective exhibition was held in honour of his 70th birthday. In 1955, M.C. Escher was knighted, in 1965 he was awarded the Culture Award of the city of Hilversum and in 1967 he received a royal honour.

Death
Since his earliest youth, M.C. Escher’s health had not been good. In his later years, he underwent two serious operations in hospital. In 1969, Escher produced his final woodcut: Snakes. After this he continued to print older works, but did not create any more new ones.
M.C. Escher died on March 27, 1972 in the Diakonessehuis hospital in Hilversum.

M.C. Escher – The Official Website

 

 

 

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