TEGOYO I

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Una finca vitivinícola en el centro de Lanzarote

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Néstor Pérez Batista . photos: © Rubén Acosta

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Mayca y Gonzalo R. Bethencourt, propietarios de la finca, mostraron su deseo de establecer una nueva relación visual entre las edificaciones existentes y su entorno desde la base del respeto a la cultura del territorio. Con este reto arranca esta renovación, a cargo del arquitecto lanzaroteño con estudio en Berlín Néstor Pérez Batista.

Situada en la Geria, zona vitivinícola conocida por la singularidad de su paisaje volcánico, y al oeste del Parque de los Volcanes y del Parque Nacional de Timanfaya, esta finca combina el programa residencial con la actividad agrícola. El paisaje circundante es el argumento central de este proyecto. Así, uno de los principales retos fue conseguir que la edificación estableciera una relación estrechísima e imprescindible con éste, de modo que una fuera la extensión del otro y viceversa. Los antiguos establos y almacenes se levantan cerca de la edificación principal dando fachada al norte de la finca y dispuesto en dirección este-oeste.

Carretera Conil-Tegoyo, 22. La Asomada, Lanzarote

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La Geria constituye uno de los paisajes naturales agrarios más característicos de Lanzarote y que alberga la zona vitivinícola más importante de la isla.

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Su origen se encuentra en la necesidad de aprovechar las amplias extensiones recubiertas por las arenas (lapilli), emitidas en las erupciones volcánicas del Timanfaya. Ello es posible gracias a que este material volcánico reúne una serie de propiedades, tales como su capacidad de absorber y conservar la humedad, tanto de la lluvia como la ambiental. Asimismo, permite una mayor absorción del agua de las precipitaciones, facilitando la infiltración y evitando la erosión. Además, el picón actúa como aislante, evitando las pérdidas de agua por evaporación y manteniendo constante la temperatura de la tierra.

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El cultivo que más llama la atención en la Geria es el de las grandes extensiones de vides (parras), de cuyas uvas procede el legendario vino malvasía, un vino dorado y fresco de alta graduación.
El método de construcción es relativamente sencillo: se excavan hoyos en forma de pequeños conos, con el objetivo de aproximar los cultivos a los antiguos suelos fértiles y alcanzar la tierra y humedad bajo la arena. Alrededor de ellos se construyen muros o zocos de piedra volcánica perpendiculares a la dirección de los vientos dominantes que actúan como protectores de las plantas y también como contención de las tierras.

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Los requisitos de los clientes incluían dos suites, divididas en dos zonas principales: zona de dormitorio – baño y zona de estar – cocina, en una superfice apróximada de 40 m2 cada una. La primera estancia, al oeste, alberga el salón – comedor de 22 metros cuadrados. La segunda, central – oeste, alberga el dormitorio – baño de aproximadamente 25 metros cuadrados. Ambas con una altura de 3,50 metros. Sigiendo la lógica immediata, el programa se distribuye en las estancias ya existentes repartidos a lo largo del eje longitudinal este- oeste de la edificación, cuyas proporciones y alturas se adaptan a su uso específico. Cada espacio se idea de manera individualizada, pero a la vez estrategicamente conectado a sus espacios vecinos y al paisaje, creando así un conjunto.

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Néstor Pérez Batista . photos: © Rubén Acosta

Esta estrategia busca apropiarse de los espacios exteriores y con ello que pasen a ser una estancia más de la unidad residencial. La tercera estancia, central – este, alberga el dormitorio – baño de 20 metros cuadrados. La cuarta, al este, alberga el salón comedor de aproximadamente 25 metros cuadrados, con una altura de 3,80 metros. La composición de huecos intenta crear una cierta ambigüedad sobre que es interior y exterior y al mismo tiempo que las estancias se diferencien a través del paisaje que se construye con sus vistas.

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El cuidado detallado de aspectos como la iluminación, la geometría espacial, el confort térmico y la privacidad de las estancias permite que la unidad se experimente en su conjunto, proporcionando una gran variedad de condiciones y características espaciales diferenciadas. Los huecos enfatizan la sensación de apertura y transparencia, evitando a su vez romper la continuidad espacial y las relaciones fluidas que se establecen con el paisaje. Los espacios eligen arraigarse en el paisaje, completarlo, al maximizar las conecciónes entre el interior y el exterior, desdibujando una frontera que permite una fuerte conexión con el lugar. Se utlizaron los materiales naturales de la edificación existente y de la arquitectura tradicional de la isla: piedra, madera, barro, cemento, cal y vidrio.

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Néstor Pérez Batista . photos: © Rubén Acosta

Buenavista Country Suites, descanso orográfico.  “el viajero” (ELPAÍS) por

Gonzalo Bethencourt se acerca a la suite con dos canastas en jarras. Lleva elaboraciones culinarias de proximidad, muchas de ellas hechas en casa, con una instrucción litúrgica que de por sí abre el apetito a la hora del desayuno. Su mujer, Mayca, elabora las mermeladas, cuida las gallinas que darán esos sabrosos huevos de corral, la miel de sus propios panales, la repostería, el yogur con plátanos, los higos, los guayabos, las naranjas amargas… De un vecino son los quesos, el pan, la cuajada, el tomate para untar el pan. Todo sabe rico, rico. Incluso el dulzor lejano de las parras de malvasía, semienterradas en los característicos cuencos lávicos que conforman el paisaje volcánico de La Geria, en Lanzarote.

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Gonzalo y Mayca han creado en esta zona vitivinícola por excelencia del interior lanzaroteño un paraíso del turismo rural, más auténtico que nunca, más original que cualquier remedo histórico, esencial y tranquilo frente al bullicio de algunos tramos del litoral turístico. Su casa se mimetiza con el malpaís volcánico que alimenta un viñedo propio de diez hectáreas dedicado hoy al descanso y al libre esparcimiento de los enamorados de Lanzarote. Una finca en la que todo el agua se recicla, las habitaciones se iluminan con energía solar y las estufas cerradas proveen la climatización que las noches invernales reclaman.

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Las dos únicas suites han sido diseñadas sobre las ruinas de unos antigua almacenes por el arquitecto conejero Néstor Pérez Batista, residente hoy en Berlín. Su meticulosa geometría pone en valor el paisaje, intrínsecamente valioso. Los ventanales, asimétricamente precisos, introducen la silueta cónica de la Montaña Blanca en el salón de estar, en las alcobas, en los cuartos de baño. La ducha es una apoteosis cada mañana, hija de esa costumbre de sentir la dureza del suelo bajo los pies y la lluvia fina en la cara, la gravidez bostezante del propio cuerpo transparentado en el cristal. Fuera es la lava. Dentro es la caricia doméstica. Amor de hogar representado por un armario cocina con todo lo necesario para no tener que salir a por sustento. Una rusticidad culta que los propietarios se encargan de aposentar durante el mensaje de bienvenida.

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El silencio se expande también hacia afuera, donde una pasarela sobre un lecho de lava comunica las estancias con la terraza y la barbacoa, exégesis de los viñedos circulares concatenados a través de los típicos muretes de lava que dibujan la postal de Lanzarote. Una isla atormentada de volcanes, cincelada de una fuerza telúrica sin igual, donde la voz y la obra de César Manrique prendieron una vez el fuego de la belleza contemporánea.

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Néstor Pérez Batista

Este arquitecto español (Lanzarote, 1971) cursó sus estudios de Arquitectura y Urbanismo en las Universidades de Las Palmas de Gran Canaria, Milán, Turín y en la TU Berlín. Profesionalmente, ha colaborado para Casariego Guerra, Sauerbruch Hutton, Renzo Piano/Kohlbecker y el estudio Olafur Eliasson en Berlín, trabajando, entre otros proyectos, en la Agencia Federal de Medio Ambiente de Dessau; Harpa, Auditorio y Centro de Conferencias de Reykjavik; Aros, Museo de Arte de Aarhus; The Serpentine Pavilion, en Londres; The New York Waterfalls, en Nueva York, así como en diversos proyectos y exposiciones de arte.

En 2012 funda su propio estudio y colabora con otros diseñadores, artistas y arquitectos. En la actualidad, también es profesor asociado en la Facultad de Arquitectura de la Technische Universität, en Damrstadt.

Néstor Pérez Batista, Sophienstraße 33, 10178 Berlin, Alemania

+info:

Buenavista Lanzarote Country Suites: www.facebook.com/buenavistalanzarote
Arquitectura: Néstor Pérez Batista
Fotografías de Rubén Acosta

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