Can Framis, la Fundación Vila Casas .Estudio BASS

Muchas veces, lo más importante en arquitectura no es lo que se construye sino lo que se deja de construir. Los vacíos, las plazas, las calles, los márgenes por los que la ciudad y las personas respiran y se mueven… La eliminación de edificios no ocupados, la recuperación de los interiores de manzana, la apertura de nuevas vías son algunos de los caminos a través de los que se construye una ciudad menos densa y a escala más humana.

Jordi Badía. Estudio BASS. maqueta1 8 9-p1 10-p2 baas_can-framis_secciones baas-arquitectura-museo-can-framis-212 baas-arquitectura-museo-can-framis-croquis baas-arquitectura-museo-can-framis-maqueta secciones-transversales-del-perc3admetro-del-jardc3adn 1257472259-detalles-fachada-706x1000 Espacios vacíos que son silencios elocuentes alrededor de los cuales la arquitectura construye nuestros mundos. baas-arquitectura-museo-can-framis11 baas-arquitectura-museo-can-framis-4 11892_l baas-arquitectura-museo-can-framis-17 baas-arquitectura-museo-can-framis-2 De fábrica a museo Igual que la vida, que se abre paso incluso en los ambientes más increíbles, el arte puede encontrar nuevos significados o ver sublimada su belleza en entornos aparentemente hostiles como los industriales. Sólo hay que pensar en la Tate Modern de Londres o el Caixa Fórum de Madrid Paradigma de la burguesía industrial y su arquitectura La historia de la fábrica de Can Framis tiene mucho que ver con la evolución de la burguesía industrial barcelonesa durante el siglo XIX. El edificio nunca fue un canto a la arquitectura. Al igual que ocurría con muchas de las edificaciones fabriles del Poble Nou, lo que se consideraba más importante a la hora de proyectarlas era su funcionalidad y no los aspectos estéticos. Joan Framis, propietario de la fábrica, fue uno de los primeros empresarios en trasladar sus instalaciones a esta zona de Sant Martí que acabaría convertida en uno de los más destacados polos de la industria textil catalana. El complejo industrial amplió sus usos durante el siglo XX llegando a dejar de lado la producción textil para dedicar el espacio a otros sectores como el mecánico y el metalúrgico.  Can Framis constaba de varios edificios y ocupaba una superficie equivalente a cuatro manzanas del Eixample. Años después de su construcción, al trazarse la trama Cerdà, el complejo quedó hundido y sesgado respecto a las calles adyacentes. 14736_211631752772_177369827772_3172757_4476646_n Hace 50 años, Poblenou era el barrio de la Barcelona obrera y fue en esa época cuando se le empezó a llamar de “La Manchester Catalana” debido a la actividad industrial de esta zona. Sin embargo, en los últimos años, el barrio del Poblenou ha sido objeto de una profunda transformación urbanística que ha supuesto la desaparición de buena parte de su patrimonio industrial y la profusión de nuevas arquitecturas dedicadas al sector terciario y caracterizadas por la gran altura y la rotunda contemporaneidad. Aunque en ese proceso Can Framis perdió buena parte de su extensión, una chimenea y los dos edificios más relevantes del complejo fabril se salvaron. A finales del pasado siglo, fueron adquiridos por una fundación privada que los reformó para convertirlos en un museo de arte contemporáneo. Los Juegos Olímpicos de 1992 reestructuraron la ciudad y ‘expulsaron’ la industria del entorno urbano, esas antiguas fábricas abandonadas se han ido transformando poco a poco. Hasta que hoy, el barrio se merezca un apodo mucho más ‘trendy’: 22@. Inaugurado a mediados del 2009, el nuevo museo de la Fundación Antoni Vila Casas no es el primero en ocupar un espacio rehabilitado, ni parece que vaya a ser el último. Es curioso saber que la elección de estas naves para albergar el museo no ha sido casual, ni está vinculada a cuestiones estéticas. Antoni Vila Casas, presidente de la fundación homónima, quería un espacio que relacionase sus dos pasiones laborales y vitales: la farmacia y el arte. Por este motivo, escogió Can Framis, “un recinto donde se lavaba la lana de las ovejas y con el agua sucia resultante creaban lanilina, una sustancia utilizada para preparar pomadas”. Hoy, como Museo de Pintura Contemporánea, es un rincón para la contemplación artística situado en el mismo distrito, en la zona del 22@, que ha cambiado la industria por la innovación.  La rehabilitación fue realizada por el estudio de arquitectos BAAS. baas-arquitectura-museo-can-framis-12 baas-arquitectura-museo-can-framis-16 baas-arquitectura-museo-can-framis-13 baas-arquitectura-museo-can-framis-18 El museo se sitúa en la calle Roc Boronat, en el distrito del 22@ de Barcelona. El proyecto fue dirigido por el arquitecto Jordi Badia, del estudi BAAS arquitectos. La intervención contemporánea consiste en cauterizar la herida consolidando los testeros y en construir un nuevo edificio que conecta las dos naves existentes, coincidiendo a su vez éste con el trazado de otra antigua nave. De esta manera los tres edificios configuran un patio que se convierte en el vestíbulo del futuro museo y en espacio para actividades polivalentes. En el interior la visita se inicia en la cota más alta accediendo desde el ascensor del vestíbulo, consiguiendo así un paseo continuo, de bajada y sin interrupciones del recorrido expositivo. La alta densidad de exposición requerida deja a las escaleras como únicos puntos formales del recorrido.Con la finalidad de potenciar la energía solar característica del Mediterráneo, el interior de buena parte de las naves cuenta con rendijas de luz que iluminan determinadas áreas y armonizan la contemplación de las obras. En el exterior, el mortero de cal que cohesiona la mampostería existente de las fachadas se funde con el hormigón visto de las nuevas piezas. La fachada,de esta manera, se transforma en un “collage” de texturas, huecos y tapiados que refleja los diferentes estratos e intervenciones que ha sufrido el edificio a lo largo del tiempo. La tipología del espacio expositivo sigue las pautas museísticas contemporáneas en tanto que contempla salas amplias, austeridad formal y el uso del color blanco. La Fundación Vila Casas Creada en 1986, la Fundación Vila Casas desarrolla diversas actividades en los campos del arte, la sanidad y la divulgación de la cultura, y atesora una colección de más de ochocientas pinturas de artistas como Frederic Amat, Antoni Clavé, Modest Cuixart, Josep M. Guerrero Medina, Josep Guinovart, Joan Hernández Pijuán, Antoni Llena, Lluís Marsans, Albert Ráfols Casamada, Antoni Tápies, Xavier Valls, Julio Vaquero o Joan-Pere Viladecans. El conjunto ocupa una superficie de aproximadamente seis mil metros cuadrados, de los cuales 3.400 están destinados a la exposición, y 400 a las oficinas, el almacén (hay más de 300 obras del fondo que no se exponen) y talleres educativos, dedicados a la multiplicidad de tendencias artísticas que integran las obras del fondo. El taller pedagógico cuenta con una superficie de 90 metros cuadrados y ha sido proyectado para poder acoger las dos líneas curriculares que contemplan buena parte de las escuelas catalanas. El complejo está rodeado por un gran parque ajardinado y en su parte posterior comunica con la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad Pompeu Fabra, así como con la Fábrica de los Media, espacio museístico en torno al audiovisual donde se expondrán, entre otras, las más de 15.000 piezas de la colección de objetos de cine Queraltó. Entre sus futuros vecinos se cuenta asimismo el Museu del Disseny o el proyecto que impulsa la galería Metropolitana baas-arquitectura-museo-can-framis-10 baas-arquitectura-museo-can-framis-8 baas-arquitectura-museo-can-framis-5

Jardines de Miquel Martí i Pol

BASS propuso que Can Framis  jugase un papel de contraste, rodeado de un jardín que sea un espacio público de respiro, melancólico, filtro de la velocidad y del tiempo. El proyecto se realizó en colaboración con  EMF, el estudio de Martí Franch, y fue finalista en la 6 Biennal Europea de Paisatge. Este jardín será tratado mayoritariamente con pavimentos blandos, una gran densidad de arbolado y estrechos caminos que recortarán el manto de hiedra que envuelve todo el entorno y que cubrirá en un futuro árboles y edificio. 03 05 06 baas-arquitectura-jardi-can-framis-1 baas-arquitectura-jardi-can-framis-2 baas-arquitectura-jardi-can-framis-3 baas-arquitectura-jardi-can-framis-4 timthumb5-php El jardín remarca la cota insólita donde se emplazaba el museo, un metro y medio por debajo del nivel de la trama Cerdà, producto de su implantación anterior y se eleva en sus límites para esconder el tráfico rodado. La hiedra que tapizará todo el pavimento y los álamos blancos ofrecerán una imagen melancólica y decadente que potenciará el contraste con el olor a nuevo del entorno. Un jardín premeditadamente antiguo, donde la vegetación será la protagonista más que el gesto. Un espacio natural, entendido como un pedazo de naturaleza en medio de la ciudad, en claro contraste formal con el entorno. Un aspecto despeinado, poco dibujado, con caminos estrechos y tortuosos, con un mobiliario urbano metálico verde que nos recuerda el pasado, con un cierto aire melancólico, a tono con el edificio. La elección de una vegetación húmeda y su disposición deliberadamente desordenada, casi pintoresca, dan al jardín del Museo Can Framis un encantador aire romántico. Sin embargo, han motivado al mismo tiempo una controversia entre el museo y el organismo público encargado de gestionar los parques y jardines de la ciudad, que, considerando poco viable su mantenimiento, ha terminado por modificarlo notablemente. Es posible que la solución proyectada superara los estándares de la jardinería pública en una ciudad de clima mediterráneo. No obstante, con la ayuda de la topografía, el jardín original envolvía los edificios de la antigua fábrica de una forma mágica. Los aislaba de un contexto cambiante que ya no les es propio y los transportaba en el tiempo hasta un estado original, anterior a la trama Cerdà. El jardín, ligeramente deprimido respecto a la ciudad, con dunas (olas) que lo ocultan desde la calle, se convierte por su volumen de vegetación (hiedra, herbáceas, flores y árboles) en un oasis de silencio y tranquilidad… es como estar en medio de un bosque. Un visitante despistado creerá que el jardín siempre estuvo allí, acompañando a Can Framis. Premios :

  • 2011 – Finalista. Reconocimiento especial del jurado BEAU XI. Bienal Española de Arquitectura y urbanismo 2011
  • 2011 – Finalista Premio Barbara Cappochin (Categoría Arquitectura y Categoría de Detalle)
  • 2010 – Finalista Premios LAMP 2010 Iluminación exterior arquitectónica
  • 2010 – Finalista PREMIOS FAD 2010 apartado de Arquitectura
  • 2010 – Primer Premio PREMIOS FAD DE LA OPINION 2010 apartado de Arquitectura
  • 2009 – Accésit Premio Bonaplata 2009
  • 2009 – Premio Ciutat de Barcelona 2009.
  • 2009 – Seleccionado Premio de Arquitectura Española 2009.
  • 2009 – Premio Nacional de Patrimoni Cultural.
  • 2009 – Finalista Premios Catalunya Construcció 2009.

El Can Framis “ha creado un espacio público íntimo en un contexto urbano desmembrado y en transformación”, en palabras del jurado compuesto por Carme Pinós, Zaida Muxí, Daniel Giralt-Miracle, Oriol Pibernat y Mónica Gili. Por eso y por desarrollar “una acertada articulación entre lo viejo y lo nuevo sin caer en tópicos restauracionistas” ha recibido el reconocimiento de modo unánime y se le ha adjudicado al estudio BAAS de Jordi Badia el Premio Ciutat de Barcelona de Diseño, Arquitectura y Urbanismo. https://vimeo.com/15834135 http://vimeo.com/12672591 Fuentes: http://www.baas.cat

  • Imágenes © Pegenaute, © SG+FG. Fernando Guerra
  • Video © Pegenaute
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